Cuento de hada "El espejo del alma"

Andre Franko

Cuento de hada "El espejo del alma"

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*** Encuentro con Matilde

Matilde nunca había amado a nadie, sin darse cuenta que había alguien cerca que pensaba y se preocupaba por ella.

"No siento, ni quiero nada", solía decir a su madre. Matilde era ese tipo de persona que no necesitaban a nadie. Solo la madre, cansada y abrumada por esta situación insostenible, a menudo lloraba silenciosamente durante la noche y rogaba a Dios, pidiendo ayuda. Nadie podía ayudarla, los expertos más reconocidos no pudieron encontrar la razón de esta devastación interna completa en una niña con absoluta insensibilidad hacia la vida. Pasaron los años, la niña creció, todo seguía igual, gradualmente los parientes y el entorno de la niña lo aceptaron, solo su madre no estaba satisfecha con ello, era la única que buscaba y creía en una solución, que el cielo la escucharía y la ayuda vendría. La madre oraba a Dios para que un milagro llegara en Navidad y su niña se volviera amable y feliz, ella lo creía con todo su buen corazón, ¡Todos los días le pedía al Creador que realizara este milagro en el especial día de Navidad!

Para Matilde la vida resultaba monótona, sin brillo, solo esperaba una cosa: Que la noche llegara, para dormirse cuanto antes y olvidar durante el sueño.

Ella no experimentaba ninguna emoción en vida, ningún deseo de aprender, ni alegría, ni amor.

No tenía amigos en la escuela, algunos compañeros intentaban acercarse a ella, pero todo era inútil; no quería comunicarse con nadie.y mucho menos tener amigos.

A menudo, después de la escuela y los fines de semana, cuando estaba en casa, se encerraba en el baño y se quedaba sentada allí, durante horas, sin ver a nadie, ni siquiera a familiares, tampoco pensaba en nada.

Así ella mataba el tiempo para meterse pronto en su cama y quedarse dormida. Incluso ella nunca veía sueños.


*** Matilde en el mundo a través de los espejos.

Matilde una noche no podía quedarse dormida. De repente, escuchó una voz suave y femenina que repetía su nombre. Matilde se levantó de la cama y lentamente fue hacia el origen de esa extraña voz, pero cuanto más cerca estaba del baño desde donde se escuchaba la voz, más silenciosa y menos a frecuente sonaba la voz. Al acercarse, notó que la puerta estaba entreabierta y parecía que le llamaba entrar en el cuarto de baño, en el cual pasaba, tan a menudo, muchas noches para estar sola, en silencio y sin luces.

Cuando ella, como de costumbre, sin detenerse en nada, fría, sin ninguna emoción aparente, abrió la puerta del baño por completo, de inmediato vio una luz brillante, muy poco natural, en un gran espejo, en el que a veces se miraba a sí misma con poco interés. Cuanto más cerca estaba de esta luz brillante, la luz más llenaba el espacio y sintió una conexión cercana con un mundo desconocido para ella: El de su reflejo dentro del espejo, el cual sabía todo sobre ella y necesitaba de su ayuda.

Poco después, se encontró dentro de una especie de enorme bola brillante, que comenzó a avanzar y desarrollarse tan rápidamente que el movimiento en el que ella se encontraba le causó un ligero mareo, Matilde se vio obligada a sentarse, pero incluso después de este suceso, no sentía ninguna emoción, sus sentimientos seguían vacíos, simplemente esperaba, sin saber cuál sería el final de esta extraña historia.

Cuando la bola se detuvo repentinamente, ella se inclinó hacia delante con todo su cuerpo, perdió el equilibrio y cayó de la brillante bola sobre un césped de un color verde, tan poco natural. que por primera vez se sorprendió, no recordaba, en toda su vida, una sensación de sorpresa parecida.

Entonces Matilde tuvo un deseo: Quería correr descalza sobre la hierba de un extraordinario color verde claro. Tener un deseo también era desconocido para ella y le abrumaba. Cuando terminó de pensar sobre esto, vio a una chica con un hermoso vestido blanco como la nieve, era muy similar a ella en apariencia. Le sonrió y extendió su mano hacia Matilde. Su deseo de correr entonces aumentó más y, sin pensar mucho, Matilde se quitó las zapatillas y deseándolo con todo su corazón, cogió la mano de la alegre niña con su hermoso vestido y juntas corrieron, casi volando, sobre el prado verde.

Al llegar a la orilla del maravilloso y sinuoso río, las chicas se detuvieron. Matilde, aún sujetando la mano de su amiga, que acababa de convertirse en la primera amiga de toda su vida, la miró y quiso saber su nombre, le preguntó y la niña respondió: “Me llamo Deseo” "¡Qué nombre tan extraño!, pero sensiblemente presenta ahora en mi corazón", pensó Matilde.

Luego, la niña llamada Deseo se acercó a Matilde con su mejor amiga, que estaba sentada en la orilla del río y miraba su reflejo en el agua, riendo y haciendo caras raras, mostrando diferentes sentimientos con sus expresiones faciales, parecía que atraía la atención hacia sí de toda naturaleza a su alrededor.

La nueva niña era tan alegre y divertida que la alegría abarcó a todo lo que rodeaba a esta escena. Era la chica más divertida del mundo de espejos (a través de espejos). Se llamaba Alegría, su felicidad era perfecta y también se parecía a Matilde físicamente…

Cuando Deseo y Alegría se convirtieron en amigas de Matilde, rápida e inesperadamente estos nuevos sentimientos llenaron su mundo interior y se sintió tan alegre y libre que saltó gritando.

Cuando vio a sus amigas, que también la miraban con alegría, se sintió avergonzada, se cubrió la cara con las manos y rápidamente se apartó de las chicas. Pero luego se dio la vuelta con un sentimiento de completa alegría y deseo, y con lágrimas en los ojos dijo: “¡Os lo agradezco!”

Entonces la niña llamada Alegría, preguntó: “¿Por qué nos lo agradeces?”

Matilde respondió: “Por el hecho de que nunca he experimentado tales sentimientos en mi vida”.

De nuevo Alegría respondió: “Gracias por el hecho de que puedo compartir este sentimiento a tu lado y hacerte feliz. Dar alegría a los demás es un gran don, pero nadie lo necesita en nuestro mundo detrás del espejo”.

“¿Por qué?” preguntó Matilde.

“Porque aquí cada uno tiene su propio don. Por ejemplo, ves la niña sombría, sentada detrás de ese arbusto, que se parece a nosotras, pero, por otro lado es completamente diferente, pues posee una emoción negativa, su nombre es Tristeza. Para ella, la alegría es ajena y nunca cambiará su decisión, ni aceptará nuestra amistad, ni nuestros sentimientos positivos, tampoco a nadie aconsejaría conocerla, es mejor evitarla. Antes de que vinieras a nuestro mundo del espejo, ella era tu mejor amiga en el mundo real, para nuestro disgusto, y tú, Matilde, probablemente estés triste ahora de recordar esto, porque cuando te entra este recuerdo tiendes a volver a ser su amiga nuevamente”. Todas juntas rieron alegremente.

Luego, muy seriamente Deseo dijo: “Nuestro deber es darles a ustedes, a la humanidad, sus sentimientos positivos que los ayudarán en su mundo terrenal a mejorar en cada buena obra.

Como regla general, las personas miran en su propio espejo, su apariencia, sin ninguna emoción positiva y casi nadie mira a los ojos de su alma, pero sólo allí está lo más valioso de cada persona.

De repente, Matilde pellizcó algo en su corazón y se sintió ansiosa, su corazón comenzó a latir cada vez más rápido, miró hacia atrás y vio a un joven alto y guapo, en seguida sus ojos se oscurecieron por un momento y adivinó el nombre de ese sentimiento que experimentó en su corazón: Su nombre era Amor.

Alegría notó el cambio de sentimientos en Matilda, le sonrió y le dijo: “Lo siento, no tuve tiempo para avisarte que un muchacho, llamado Amor, se acercaba tanto a ti, pero tenías que sentirlo con tu corazón, este es el sentimiento más alto que existe en tu mundo mortal: El amor hace a una persona inmortal, ¡Porque el amor es todo!

Un joven, llamado Amor, le dio a Matilde la flor del amor: Una rosa.

Era una rosa de los mágicos y maravillosos colores del arcoiris: Matilde vio, por primera vez, esa flor tan hermosa.

"Esta es la rosa del amor eterno, dale agua pura y vivirá para siempre", . Dijo el joven, sonriendo.

Matilde cerró los ojos , no podía mirarle debido a que la sensación de amor la abrumaba y con los ojos cerrados sintió y recordó su gran regalo ¡Tratando de mantener su estado de bienaventuranza interior.

Abrió los ojos, miró a su alrededor, pero no vio a nadie, y pensó que lo había soñado todo. En cualquier caso, se levantó de la cama y se dirigió al gran espejo del baño, al espejo en el que vio esa misteriosa brillante luz que ella atravesó, pero ahora solo podía ver en él su triste reflejo que siempre había visto cuando se miraba. "¡Qué sensación tan extraña!...". Pensó. Por primera vez en su vida había tenido un sueño, en el cual caminaba dentro de la luz de un fenómeno magnífico y todo sucedía dentro de ese espejo.

Pero de repente vio, en el suelo, cerca del espejo, sobre una almohada pequeña, había una flor de extraordinaria belleza con todos los colores del arcoíris. Ella lo recordó e, inmediatamente, comenzaron a producirse algunos cambios agradables en su mundo interior, pero Matilde, repentinamente descartó todos los recuerdos asociados con su sueño y tomó el control de sí misma, “Nunca creeré en estas milagros, magia no existe”, dijo Matilde reafirmándose a sí misma.

"Y esta flor, como es extraordinariamente hermosa, la pondré en agua clara, para que mi mamá se complazca de su belleza tan poco natural".

Vertió agua limpia en el jarrón para la rosa con los colores del arcoíris, puso la flor en él y comenzó a preparase para ir a la escuela. Este año era el de su graduación.



*** Encuentro de la madre con el reflejo de Matilde en el espejo.

Un día, la madre de Matilde, entró en el baño cuando su hija estaba a punto de salir, colocando el cepillo de dientes en la estantería y admirando, mirando al espejo a su niña, pensó: “¡Qué hermosa es por cualquier lado!” y luego dijo: “¡Te quiero mucho, mi belleza!”. La hija, sonriendo, también le dijo que la amaba.

Se quedaron en silencio, sonriendo, mirándose en el espejo, la hija, al besar a su madre en la mejilla, dijo que tenía que irse a las clases y salió del baño. Mamá se despidió con la mirada amorosa maternal y, al cerrar la puerta del baño, decidió mirarse al espejo otra vez, lo que le causó un gran susto.

La madre vio el reflejo de Matilde, que se quedó en el espejo y la miraba con dulzura, la madre gritó por la sorpresa de ver este fenómeno, pero resultó absolutamente mudo, porque se le agotaron las fuerzas.

Después de esto, el reflejo de Matilde respondió tranquilo y calmado con su voz: “ No tengas miedo, estoy aquí para salvar a tu hija, soy su deseo, que ella no lo usa, por lo tanto, estoy aquí solo en reflejo.

Para ella es difícil su vida sin mí y sin otras cualidades positivas y ella puede desvanecerse como persona, esto sería irreparable para ella, porque entonces el Mundo del Espejo dejaría de estar en su vida, ya que se basa en las emociones humanas, que están dominadas por cualidades positivas. ¡Nuestro mundo es un espejo del alma!

Cada hombre nace con cualidades positivas que pueden hacerle feliz si las usa en su vida. Pero aquellas personas que por alguna razón no usan sus buenas cualidades en su vida mortal, se encuentran en sus sueños con nuestro Mundo del Espejo. Venimos a rescatarles y ayudamos a cada persona a adquirir estas cualidades nuevamente y si su corazón nos acepta en su mundo mortal, entonces nuestro mundo mágico existe paralelamente a su mundo mortal y transmite la adquisición de emociones positivas cuando encuentra el amor en los ojos de su reflejo. ¡Ese amor sincero por el mundo exterior y por uno mismo, que una persona debe mantener en su corazón desde por la mañana hasta la noche, todos los días a lo largo de su vida!

Nuestro mundo no existe para una persona desprovista de buenos sentimientos, que no tiene amor en su corazón. Cuando una persona deja de usar esas cualidades positivas, que son tan necesarias para su salvación y que son tan útiles para su entorno, entonces nuestro Mundo de Espejos para esta persona se detiene y el Espejo del alma se convierte simplemente en un vidrio, esa superficie lisa que está destinada a un reflejo insensible. La madre entendió el sentido de estas palabras y dejó de temer al reflejo proveniente de ese misterioso Mundo del Espejo. Se acercó mucho al espejo para ver los ojos del reflejo y, mirando directamente a los ojos, dijo: "Eres diferente", la madre continuó con tristeza: "Mi hija no tiene esa luz de deseo, claramente, está presente en tus ojos".

A lo que reflejo respondió: "Soy el sentimiento que a Matilde le falta tanto, soy el deseo que ansía actuar, soy el comienzo de la perfección para ella, pero solo si el corazón de Matilde le dice que le mire a los ojos, al fondo de su alma y encuentra todos nuestros sentimientos de emociones positivas, en el espejo del alma y se las lleva para siempre, con ganas y alegría, apresurada por hacer el bien.

Porque sólo el deseo coindice a la persona a la creación, pero ahora soy sólo un reflejo en su vida y, por separado, no traemos ningún beneficio para ninguna persona, ni para el mundo. Así como solo podemos aparecer en sus sueños, una vez le mostré nuestro mundo de espejos e intenté estimular su estado emocional, allí tuvimos éxito, pero cuando volvió a su mundo terrenal, Matilde se convirtió en la misma que era antes, ella no cree en nada, a pesar de que recuerda todas las cosas hermosas que experimentó en el Mundo del Espejo. Pero ella no quiere aceptar esta claridad en su mundo humano, no quiere creer. Enséñale a creer en la magia, es necesario para que Matilde se salve a sí misma.

Muchas personas en la Tierra no creen en los milagros, en la ayuda invisible y este es el gran dolor de la humanidad.

Así que solo tú, su persona más cercana, tú, su madre, que la trajo a este mundo, podrás influenciarla en la vida mortal. Ella tiene que demostrarse que puede ser feliz y ver el Mundo del Espejo, los ojos de su alma, que provoque los sentimientos de deseo, alegría y amor.


*** La victoria de Matilde sobre sí misma (confesión ante sí misma)

Después de hablar con el reflejo, la madre no sabía cómo acercarse a su hija, tampoco cómo obligarse a sí misma a realizar lo que tenía que hacer para salvarla, lo que pedía su reflejo del Mundo del Espejo.

"¿Cómo puedo explicárselo? Ella no me entenderá y se alejará más de mí, no lo soportará". La madre, agotada, se sentó en la puerta del baño, se agarró la cabeza con las manos y de repente escuchó una voz tranquila que sonaba por la puerta cerca de la que estaba sentada. Escuchó, pero no pudo distinguir nada, vio que la puerta no estaba cerrada con llave, al abrirla ligeramente, vio a Matilde de pie, frente al espejo, en ese baño y las lágrimas corrieron por sus mejillas por las palabras que pronunció:

“Estoy orgullosa de ti, porque tu nombre es Deseo y tú deseas ser honesta, deseas ayudar a los demás, estoy orgulloso de ti, porque en todos tus deseos hay sinceridad y constancia.

¡Y esta es tu fuerza!

Estoy orgullosa de ti, porque tu nombre es Alegría y compartes tu alegría con los demás. Estoy orgullosa de ti, porque tu nombre es Amor! ¡Y este amor es para todos!”

La madre no pudo soportarlo y rompió a llorar descontroladamente, durante todos estos años se había rendido y ahora las emociones la invadieron por completo.

Corriendo hacia ella, Matilde le abrazó con fuerza y pidió perdón por todo el daño que le había causado, y abrazándose con fuerza, comenzaron a llorar juntas, porque solo ahora sentían el vínculo inseparable entre madre e hija y cada una de ellas comprendió, que es para siempre.

Entonces un arcoíris mágico de felicidad apareció en el cielo. ¡Tanto la madre, como la hija sintieron este milagro celestial, porque era el Gran Día de Navidad!

¡Y la magia se cumplió!

¡Pidan, y se les dará; busquen y encontrarán; ¡Llamen y se les abrirá!



*** Epílogo

Y Matilde salió de su casa a dirección a ese Gran Arcoiris, que trae felicidad a las personas dignas que están intentando cambiar para mejor.

Y Matilda dijo al arcoíris con gran amor en su corazón: “Gracias, mi Ángel del arcoiris, sé que fuiste tú quien me ayudó, mi corazón me lo dijo. Te amo y conozco tu historia, ahora sé que estás conmigo y siempre recordaré esto ¡Mi ángel de la guarda! Escucharé mi corazón, porque en él está tu parte de la luz del arcoiris, tu don del resplandor mágico, que me ayuda a sentir el gran deseo de vivir, la gran alegría de la vida y amar a su Majestad... la vida. Matilde entró en su casa y una especie de sentimiento excitante apareció en su interior, primero corrió a su habitación, donde estaba su rosa y su respiración se detuvo por lo que vio en ese momento: Había dos rosas en el jarrón, la segunda rosa era igual con los magníficos colores del arcoíris.

Matilde escuchó voces desde la sala de estar al lado, caminó silenciosamente y miró a través de la puerta entreabierta que conducía al lugar donde provenían esas voces. "Esa es la magia", dijo Matilde lentamente, aún sin creer lo que veían sus ojos: "¿Está aquí?" En la silla frente a su madre estaba sentado ese joven alegre y hermoso del Mundo del Espejo, que le había regalado la rosa de amor eterno a Matilde.¡Y ahora él ha venido para siempre!

Ella simplemente dijo en voz baja: “¡Te esperaba toda mi vida!”


*** del autor

Detrás de cada uno de nuestros sentimientos está el gran sentimiento que cada uno de nosotros debe experimentar para vivir una vida plena y conocer nuestro mundo interior, y el nombre de este sentimiento es ¡Amor!


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